A vueltas con habilidades y competencias del ‘community manager’

[imagen : idfonline]

He estado intentando seguir el curso online de la SEDIC sobre community management y reputación online y el profesor, @javierleiva, propuso seleccionar las características adecuadas para un community manager, comentándolo después en su blog, javierleiva.info : Acerca de las competencias que se esperan de un community manager : ¿un enfoque reactivo? ; la mayoría señaló Comunicación oral y escritaResolución de problemas y Creatividad y habilidades en las relaciones interpersonales y Javier propuso Motivación para la calidad, Toma de decisiones y Comunicación oral y escrita. A mí me gustan mucho Motivación para la calidad y Toma de decisiones -y me gustan mucho los argumentos que utilizó para promoverlas- y las mantengo en mi clasificación pero no termino de entender porqué se da tanta importancia a la comunicación oral y escrita y no existe siquiera una mención al inmenso impacto de las imágenes en la comunicación. No pretendo ser categórico -lo cierto es que no tengo ni idea de estas cosas- pero mi impresión es que sin imagen no hay comunicación posible hoy en día. Sin un gesto, sin un icono, sin un trazo que permita una identificación inmediata del mensaje que se pretende transmitir, olvídate de redactar ‘como los ángeles‘. Mi opinión es que ‘la imagen es el mensaje‘ y luego, si quieres, le pones un ‘textito‘ para acompañar.Para insistir en esta idea he colocado como imagen de cabecera de este post una fotografía distribuida masivamente durante esta semana a través de la página en Facebook del Ejército de Israel que muestra a dos soldados israelíes tomados de la mano. La fuerza de la imagen, la evidente potencia de su mensaje propagandístico y el hecho de que se haya distribuido exclusivamente a través de servicios de red social indica tanto que las guerras ya mismo se están librando a través de los social media como que nunca ha sido tan cierto aquello de que ‘una imagen vale más que mil palabras‘; enseñanzas ambas muy útiles para quienes se adentran en las procelosas aguas del content management.

En mi experiencia como responsable de la gestión de contenidos en servicios de red social he tenido que redactar textos divulgativos y dedicar tiempo a ajustar con mis jefes el mensaje que se pretendía ofrecer. Hay que hacer constantemente -y repetir hasta la más nauseabunda saciedad- informes, memorias, anuncios, presentaciones, informes, anuncios, memorias, presentaciones… y para ello se requiere sin duda cierta habilidad en la ‘Comunicación oral y escrita’ -de la que yo carezco, como podéis comprobar en este texto farragoso- aunque, quizás me equivoque, pero mi impresión es que no hay ninguna actividad social o productiva en el siglo XXI en la que no haga falta tener esa capacidad y. por lo tanto, no sé si no es más bien una habilidad transversal imprescindible para desenvolverse en el ámbito profesional. Otro tanto se podría decir en mi opinión sobre las habilidades en las relaciones interpersonales, el conocimiento de idiomas o la capacidad para el trabajo en equipo. Todas estas habilidades son una carencia grave de los curricula educativos españoles porque, contrariamente a lo que pueda creerse, no son una cuestión de talento sino de aprendizaje.

Como bibliotecario tengo toda la confianza -quizás incluso demasiada- en nuestra capacidad para servir de distribuidor de información [yo prefiero el término ‘contenidos‘ porque las ‘ciencias de la información‘ me recuerdan inmediatamente a Jane Fonda en la película Barberella] y he aprendido que la función de distribuidor tiene mucho que ver con la capacidad de iniciativa y el espíritu emprendedor. El bibliotecario tradicional sabe cuáles son sus recursos y los distribuye según lo que interpreta que son las necesidades de sus usuarios pero con una actitud en cierta manera conservadora : ‘ -usuario- siempre me necesitarás y por eso jamás te revelaré el místico secreto que juré guardar eternamente de los operadores booleanos‘; el community manager, en mi opinión, en cierta forma empaqueta y consolida el recurso tratado para ser distribuido a través de los social media; le ‘pone un lazo‘ y lo hace divulgable, desvela sus secretos, convierte en accesibles los recursos que han creado otros porque su misión principal -creo, insisto en que no he tenido mucho tiempo para pensar en lo que estoy escribiendo- es que el flujo distribuidor de recursos, experiencias, contenidos no se detenga nunca. Y para eso, creedme, hace falta mucha iniciativa y mucho emprendimiento.

Acerca de jigalle

bibliotecario flâneur | embedded librarian | in libraries + architecture + travel + history
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